Hace 20 años transitaba el último año de la escuela Secundaria. Por ese entonces, asistía al AUPI de Ituzaingó (zona Oeste del conurbano bonaerense,  y obvio, donde está el agite). Una vez  por semana tenía Educación física a contra turno y era cuando nos tocaba ir al Gorki Grana, un espacio público que quedaba a pocas cuadras de la institución y de mi casa.

En ese espacio, también hace dos décadas, comenzaban los trabajos arqueológicos en torno a la recuperación de lo que fuera el ex centro clandestino de detención y tortura Mansión Seré. Para esa época yo ya tenía clarísimo que iba a estudiar Arqueología, lo decidí mucho antes de terminar la primaria luego de una excursión al Museo de Ciencias Naturales de La Plata.  Se imaginarán que  a la clase de gimnasia era a lo que  menos prestaba atención, y me quedaba mirando por el alambrado como trabajaban  mis futuros colegas.

El inicio del proyecto arqueológico en el Gorki Grana, para quienes nos criamos allí y transitamos ese lugar desde la infancia como lugar de recreación y deporte, significaba desenterrar un montón de mitos y dichos del vox populli. En la memoria colectiva de esa comunidad había decenas de historias sobre ese lugar. Sin embargo, Atila – como también se conoció ese centro de tortura y exterminio-en algún punto seguía actuando como dispositivo de disciplinamiento aunque en esa época era solo un fantasma.

Gorki Grana, vista de uno de los sectores donde se realiza actividad física. Fuente Castelar Digital

En el 2003, ingrese a la Facultad de Filosofía y Letras a estudiar Ciencias Antropológicas. En mi primera materia, Fundamentos de Prehistoria nos llegan convocatorias para realizar pasantías, obvio me anoté a todas, jeje. Una de ellas era en Mansión Seré. Así comenzó mi camino como Arqueóloga, en paralelo a mis estudios, abriéndonos a un nuevo campo de estudios en Argentina: la Arqueología de sitios vinculados al terrorismo de Estado o Arqueología de la Represión y el conflicto.

Parte de la historia de Mansión Seré fue llevada al cine de la mano de Adrián Caetano en “Crónica de una fuga” (2006), film protagonizado por Rodrigo de la Serna y Pablo Echarri. El guión de la película se basó en el relato de Claudio Tamburrini, un ex Detenido Desaparecido de Mansión Seré, quien publicó su historia en el libro “Pase Libre”.

Durante ocho años trabajé allí, y en otros sitios como parte de la investigación de la actuación de la Fuerza Aérea en la subzona 16: ex Regional de Inteligencia Buenos Aires, B° Carlos Gardel (fondos del Hospital Posadas), Brigada Aérea de Palomar, Base Aérea de Morón, Vesubio, entre otros. Una mirada retrospectiva me permite ver la cantidad de cosas que aprendí, muchas con la guía de queridas personas y muchas otras a los ponchazos. Fueron 8 años de campaña arqueológica permanente, agotadora pero sumamente gratificante. Los aprendizajes fueron inmensos y la gratitud con la comunidad, familiares, madres, hijos y ex detenidos desaparecidos, más aún.

Excavando en el ex CCD El Vesubio. Archivo propio

Expectativa vs realidad

Decir que hacemos Arqueología despierta una serie de imaginarios que hemos intentando desterrar en este blog. Imagínense la cara de las personas cuando yo les contaba sobre mi trabajo en Seré.

¿Cómo desenterrar cosas de hace 30 años atrás podía ser Arqueología? Lamentablemente la mirada de bicho raro no fue una mirada exclusiva del gran público, dentro de la disciplina éramos un poco los parias, o como nos gusta decir con una amiga, el lado B del lado B (millenials abstenerse). Con el transcurrir de los años y el avance de las investigaciones se comprendió como la Arqueología podía aportar desde la materialidad a contar parte de nuestra historia reciente y su importancia como herramienta judicial. Sin embargo, la definición de manual de Arqueología sigue estando muy alejada de este tipo de arqueologías y la academia en parte también. A pesar de ello, sobran los ejemplos de la relevancia de la investigación arqueológica en estos ámbitos y su rol en la búsqueda de Memoria, Verdad y Justicia.

Equipo trabajando en un peritaje de un ex CCD. Archivo de la autora

El derrotero…

No pretendo hacer un racontto detallado del derrotero de las investigaciones en este campo, pero si un gran pantallazo que nos permitirá ver gran parte de lo que se ha hecho. De antemano pido disculpas por la omisión de algún trabajo.

Se conoce como Arqueología de la represión al estudio de los procesos dictatoriales y represivos surgidos en todo el territorio entre los años 1960-1980[i]. En Argentina, la temática ha sido abordada por el Equipo Argentino de Antropología Forense (E.A.A.F.) desde 1984 a partir de los trabajos en antropología forense dirigidos a la búsqueda de los desaparecidos durante la última dictadura cívico militar[ii]. En el exterior el E.A.A.F. trabaja y capacita profesionales en más de treinta países donde se dieron casos de violación a los derechos humanos.

A partir del año 2000 se inician en todo el país, de manera paralela, distintos proyectos de recuperación de espacios vinculados a la última dictadura cívico militar. Luego de años de reclamos y gestiones por parte de los organismos de Derechos Humanos, familiares y compañeros de detenidos desaparecidos, más un contexto político propicio que lo facilitó, se iniciaron las investigaciones en los lugares donde funcionaran los centros clandestinos de detención (C.C.D) y otros espacios relacionados con la represión instaurada durante la última dictadura cívico militar (1976-1983). Así, profesionales y estudiantes interactuaron con otros sujetos, políticos, instituciones y el Estado para llevar adelante su tarea. La Arqueología se convirtió en una  herramienta para la reflexión social en los espacios que habían sido funcionales a la aplicación sistemática del terrorismo de Estado[iii]. La recuperación de las memorias, la reconstrucción de nuestra historia reciente y el aporte a la justicia se configuran como los objetivos generales compartidos en todos los proyectos funcionando como guía del proceso de investigación hacia objetivos más específicos[iv].
Los espacios vinculados a la aplicación sistemática de terrorismo de Estado se presentaban como edificios aún en pie, edificios derruidos o fosas. Algunos de estos lugares fueron recuperados como sitios de memoria, como el ex C.C.D. Olimpo (Mesa de trabajo y consenso del ex-Centro Clandestino de Detención, Tortura y Exterminio (CCDTyE) “Olimpo” 2008, ex C.C.D. E.S.M.A (Escuela de Mecánica de la Armada).  ex C.C.D. Virrey Cevallos, Automotores Orletti, por solo mencionar algunos en Ciudad de Buenos Aires. En otros se realizó además trabajo arqueológico como en el ex C.C.D. Club Atlético[v]

Espacio de Memoria de la ex ESMA. Fuente:Perfil.com

Las investigaciones también florecían en otros puntos del país como los estudios realizados por el Centro Popular de la Memoria en el caso del ex C.C.D. Pozo de Rosario; el  trabajo del GIAAT en Tucumán con la investigación en el Pozo de Vargas, Arsenal Miguel de Azcuénaga, Escuelita de Famaillá [vi]; la recuperación de “La marquesita” en San Juan[vii]; Espacio de Memoria Monte Pelloni en Olavarría[viii].

Vista de la excavación en el ex CCD Club Atlético. Fuente: Argentina.gob.ar

Espacio de Memoria Escuelita de Faimallá. Fuente: espaciomemoria.ar

Que veinte años no es nada

Ya no trabajo en ese ámbito de la Arqueología, pero acercándose el 24 de marzo –fecha en la que se conmemora el inicio del golpe de Estado de 1976- es inevitable hacer un balance de esos años. Es innegable el gran aporte que se ha hecho desde la disciplina, obviamente en contante trabajo transdiciplinar con la Antropología, Museología, Sociología, Psicología, Filosofía, entre otras. Muchos de esos espacios hoy en día han sido musealizados y cuentan la historia desde otra mirada, donde se da “voz” a aquellas historias silenciadas , desaparecidas. Esos espacios y la materialidad permitieron recuperar una gran diversidad de historias, memorias, y sentires que dan nuevos significados a esos lugares. Esos objetos y espacios funcionan como dispositivos metonímicos que contribuyen a realizar el ejercicio de memoria desde nuestra propia realidad, asir esa historia, hacerla tangible y comenzar el camino a cerrar esa herida. Los resultados de todo ese trabajo no solo impactan en las víctimas directas del terrorismo de estado y los procesos judiciales, sino que también ha hecho mella en una gran parte de la población que visita esos lugares y tiene acceso a otra mirada de los procesos históricos, sobre la construcción de relatos, la justicia y el dolor por las ausencias. Todo eso nos atraviesa ineludiblemente y nos interpela como ciudadanas/as y cientistas sobre la importancia de estos lugares como marcas territoriales de ese horror que nos recuerdan que el “Nunca más” es un ejercicio cotidiano. Hoy puedo decir orgullosa que la Arqueología ha hecho un gran aporte para que ello hoy sea una realidad y que las nuevas generaciones sean guardianas de ese legado. Mientras tanto seguiremos velando por la búsqueda de Memoria, Verdad y Justicia.

Pintadas sobre los muros de la Mansión Seré. Archivo de la Dirección de DDHH, Municipio de Morón

Algunas lecturas sugeridas:

[iii] Atalivia, V.

2008. Arqueología, memorias y procesos de marcación social (acerca de las prácticas sociales pos-genocidas en San Miguel de Tucumán). Tucumán, Universidad Nacional de Tucumán.

Di Vruno, A., A. Diana,  V. Seldes,  M. T. de Haro, J. Doval, P. Giorno y L. Vázquez

2008. Arqueología en un centro clandestino de detención. El caso Mansión Seré –Atila. En M.T. Carrara (compiladora), Cambio y Continuidad Cultural en Arqueología histórica, (compiladora), pp. 220-225. Rosario,  Escuela de Antropología, Facultad de Humanidades y Artes.

[iv] Doval J. y  P. Giorno

2010. La Arqueología como herramienta judicial. Una exposición de cuatro casos de aplicación en el oeste de la provincia de Buenos Aires, Argentina. Revista de Investigaciones del Centro de Estudiantes de Arqueología de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos 7: 89-106. Lima, Perú.

[v] Duguine, L., S. Durán, G. Durou y V. Contissa

2010. Ex Centro Clandestino de Detención, tortura y exterminio “Club Atlético”: resultados preliminares de la excavación realizada durante el año 2009. Trabajo presentado en el XVII Congreso Nacional de Arqueología Argentina. Universidad Nacional de Cuyo, Facultad de Filosofía y Letras, Mendoza.

Weissel, M.; C. Bosoni y A. Versan

2002. Arqueología en el proyecto de recuperación de la Memoria del Centro Clandestino de detención y Tortura Club Atlético. Trabajo presentado en  III Congreso de Arqueología de la Región Pampeana. Olavarria, Facultad de Ciencias Sociales.

[vi] Arenas, P.; V.Atalivia; M. L. López Campeny y E. Noli

2005. La Arqueología y la Antropología en la búsqueda de identidades: El caso de los desaparecidos en Tucumán durante la última dictadura militar argentina (1976-1983). Estudios Sociales del NOA 8:136-158.

Atalivia, V.

2008. Arqueología, memorias y procesos de marcación social (acerca de las prácticas sociales pos-genocidas en San Miguel de Tucumán). Tucumán, Universidad Nacional de Tucumán.

Leiton, D. M. . (2020). Hacia una arqueología del pasado contemporáneo. La Zaranda De Ideas5, 65-83. Recuperado a partir de https://plarci.org/index.php/lazarandadeideas/article/view/524

Cattaneo, C., Del Bel, E., Neder, S. A., & Salvatore, B. L. (2019). Las doctrinas militares: la represión política en Tucumán, Argentina (1975-1983).

[vii] Jofre, Ivana Carina; Rosignoli, Bruno Alessandro; Rodríguez Mamby Sorbilli, Luis Antonio; Marín Suárez, Carlos José; Biasatti, Soledad; Materialidad y Memoria del terrorismo de Estado a partir de investigaciones en el ex CCD “La Marquesita” (Provincia de San Juan, República Argentina); Sociedade de Arqueologia Brasileira ; Revista de Arqueologia; 29; 2; 12-2016; 116-129

[viii] Chaparro, M. G 2019 La construcción de un Espacio de Memoria en un ex Centro Clandestino de Detención, Tortura y Desaparición de Personas en Olavarría (Argentina)

Intersecciones en Antropología, vol. 20, núm. 2, pp. 267-278, 2019

 

Intersecciones en Antropología, vol. 20, núm. 2, pp. 267-278, 2019

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